FEDERACIÓN NACIONAL DE CAFETEROS
1920-2023
1920 Primer Congreso (de la SAC) Cafetero.
1927 Segundo Congreso Federación Nacional de Cafeteros de Colombia
1927 Nombramiento Primer gerente de la Federación Nacional de Cafeteros
1928 Firma del primer contrato entre el gobierno Nacional y la Federación Nacional de Cafeteros Creación el Servicio de Asistencia Técnica Revista Cafetera de Colombia
1920 Primer Congreso (de la SAC) Cafetero.
1927 Segundo Congreso Federación Nacional de Cafeteros de Colombia
1927 Nombramiento Primer gerente de la Federación Nacional de Cafeteros
1928 Firma del primer contrato entre el gobierno Nacional y la Federación Nacional de Cafeteros Creación el Servicio de Asistencia Técnica Revista Cafetera de Colombia
1920 Primer Congreso (de la SAC) Cafetero.
1927 Segundo Congreso Federación Nacional de Cafeteros de Colombia
1927 Nombramiento Primer gerente de la Federación Nacional de Cafeteros
1928 Firma del primer contrato entre el gobierno Nacional y la Federación Nacional de Cafeteros Creación el Servicio de Asistencia Técnica Revista Cafetera de Colombia
1920 Primer Congreso (de la SAC) Cafetero.
1927 Segundo Congreso Federación Nacional de Cafeteros de Colombia
1927 Nombramiento Primer gerente de la Federación Nacional de Cafeteros
1928 Firma del primer contrato entre el gobierno Nacional y la Federación Nacional de Cafeteros Creación el Servicio de Asistencia Técnica Revista Cafetera de Colombia
Federación Nacional de Cafeteros, una institución modelo
Con gran visión de futuro, en 1927 los caficultores colombianos se unieron para crear una organización que los representara nacional e internacionalmente, velara por su bienestar y el mejoramiento de su calidad de vida.
Así nació la Federación Nacional de Cafeteros, que hoy en día es una de las instituciones más importantes y respetadas en el país y el resto del mundo.
Colombia es privilegiada por sus características geográficas determinadas por la cordillera de los Andes que hace posible la existencia de diversidad de suelos y microclimas para la producción de café. La naturaleza reunió en un solo lugar las condiciones más propicias para que este cultivo floreciera.
En nuestro país, el café se produce en 603 de los 1.123 municipios y en 23 de los 32 departamentos, una verdadera geografía cafetera. Por décadas, el grano ha sido la columna vertebral de la economía rural y no es casualidad que se convirtiera en nuestro producto insignia.
Y en este país cafetero, el legado de la Federación ha sido invaluable y se refleja en la construcción y mejoramiento de escuelas, colegios, hospitales, acueductos y vías, entre muchas otras obras de infraestructura y proyectos de desarrollo que se constituyen en la formación de un importante tejido social en torno a la producción del café.
De hecho, esa construcción de capital social y de paz en las regiones hacen de la Federación como un referente obligado en las regiones y un actor fundamental de su devenir.
A través de la Federación se pone a disposición del país y de los cafeteros los bienes y servicios públicos cafeteros, como la garantía de compra, la asistencia técnica del Servicio de Extensión, la investigación y desarrollo, promoción y mercadeo del Café de Colombia, y proyectos de desarrollo.
Estos bienes y servicios públicos son financiados a partir de la llamada contribución cafetera por cada libra de café exportado y gracias a la gestión que de esos recursos hace la Federación para ampliar día a día su portafolio de servicios a la caficultura y atender los retos de estos tiempos.
A manera de breve recuento, en 1928 la Federación empezó a ofrecer el servicio de asistencia técnica, semilla de lo que en 1959 se formalizaría como el Servicio de Extensión, uno de los servicios públicos cafeteros más valorados por los productores.
En 1930 la institución abrió su oficina de representación en Nueva York, Estados Unidos, que hoy sigue siendo el principal destino de las exportaciones de café colombiano.
En 1938 se creó el Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), brazo científico de la Federación que tantos aportes ha hecho en beneficio de la caficultura colombiana.
Y desde los años 1960, como otro de los muchos hitos que han marcado su historia, la Federación ha sido pionera en apostar por la diferenciación y el origen único del grano. Fue justo ese año que el icónico personaje Juan Valdez vio la luz junto a su mula Conchita.
Pocas veces el lema de que la unión hace la fuerza ha tenido tanta validez.
Son ya varias décadas de saber adaptarse, e incluso adelantarse, a los desafíos de los nuevos tiempos, para mantenerse vigente como institución y seguir velando por el bienestar de los caficultores colombianos.
De cara al futuro, es la brújula de la sostenibilidad (en sus pilares económico, social y ambiental) y el buen gobierno la que permitirá a la Federación seguir entregando valor como institución.
Y todo esto no sólo para beneficio de los caficultores y sus familias, sino para deleite de millones de consumidores en el mundo, que cuando piensan en un buen café casi automáticamente piensan en Colombia.